- Menuda hostia me he dado – dije mientras me daba la vuelta en el suelo y me sentaba.
- ¡Pero hombre! ¿Estas bien? Espera que voy avisar a ese de seguridad.
- ¡Tranquilo! ¡Tú tranquilo eh! sangras en la ceja y en la barbilla pero no es nada
- Si estoy tranquilo – le dije mientras le miraba como me cogía del brazo con fuerza – no tengo roto nada.
- Bien, bien. ¿señor tiene pañuelos? Voy a llamar para que venga la ambulancia y te lleve al centro de aquí.
Asentía con la cabeza al de seguridad, mientras por el rostro sentía la sangre caer hasta llegar a mis labios.
- ¿quieres sentarte en los escalones?
- Si
- Venga ven yo te cojo, deja, deja… – hijoputa si yo te dejo pensé pero me vas a desmontar.
- ¿Estás bien?
- Si, creo… – Al levantar la vista ya vi caras conocidas – ¿y las gafas?
- Ya viene hacía aquí la ambulancia – el de seguridad con testosterona alta otra vez – ¿Quieres sentarte en el banco, a la sombra?
- Vale, estaré mejor – a esas horas ya notaba la leve quemadura del pecho y la torcedura del tobillo que propicio la caída por las escaleras, unos doce escalones.
- Va, te cojo – otra vez el fuerte apretón en el brazo y estirada a posterior
- Suélteme – coño que me hacía más daño él que la propia leche que me había dado, hizo caso omiso a la orden.
- Mira está roto el cristal y la patilla doblada – era un compañero de clase – te las guardo en la mochila ¿vale?
- ¿alguien tiene agua? ¿pañuelos? – seis, ocho manos me limpiaban una y otra vez la sangre que salía.
- Ya esta aquí el coche, ahora te miran y te llevan para curarte.
- Me están esperando allí – indicando con la mano donde – Jacinto (no se llama así) tu que conoces el coche ves y díselo…
- Yo te acompaño
- Y yo
Y se fueron en busca del coche, mientras las ATS me examinaban, el segurata me decía tranquilo cada cinco segundos y de ello me puso nervioso. Había un bonito círculo de amigos, conocidos o mirones mirando como sangraba como un cerdo en el día de la matanza. Menos de cinco minutos pasaron para que estuviera en el centro de salud y como no podía ser de otra forma, muy, muy cuco es de construcción.
En la segunda entrega llegará lo mejor, cómo me cosieron, toda una experiencia digna de ser contada. Y recuerden, todo parecido con la realidad, es eso, realidad.








Mayo 20, 2007 a las 2:42 pm
pero esto te pasó de verdad? pobriño, joder, dónde fue?, cómo? menuda leche!
Mayo 20, 2007 a las 3:21 pm
y tan de verdad… este pasado viernes a las 10:30 de la mañana. ¿dónde? en la universidad ¿Cómo? Pues como lo relato, en el primer escalón para bajar unas escaleras, me gire el tobillo y cai rodando.
Mayo 20, 2007 a las 5:22 pm
Joder tío, vaya hostión.
Espero que ahora no te duela mucho y que tengas paciencia con ese tobillo.
Un abrazo tío!
Mayo 20, 2007 a las 7:06 pm
menuda mala pata, casshern, cuídate! si necesitas algo que leer avisa que te paso por mail unos cuentos de salinger. bicos.
Mayo 21, 2007 a las 7:59 am
Menos mal que no estás ingresado
con el tecnobozal de la foto de tu perfil
con la pierna en alto escayolada
con el brazo en alto al asa
sin gafas. No pudiendome identificar
…
…
…
del “humor” que estoy ahora, me las cobraba todas juntas.
En cualquier caso: bienvenido a la fragilidad. Has salido de esta. ¿Cómo?: Por tus cojones.
Este viejo se alegra de que mejores.
Lo que necesites.