La fragilidad ignorada

Si, el hombre, bueno la humanidad para que suene más cosmopolitano, de un tiempo a esta parte se le ha olvidado de que su vida tiene la misma importancia, que un asesinato a manos de un pie humano de una cucaracha en China a las tres de la madrugada, porque antes, cuando las guerras eran guerras, vamos que mandaban los que tenían que mandar y ponían cojones los que los tenían que poner, y no como ahora que las teledirigen el productor de la cadena de turno. En aquellos tiempos decía, el tronco que andaba meándose encima del miedo, con paso medio firme y situado en la cuarta fila de un batallón de unos mil tíos más como él, sabia, que de él no se acordaba ni su santa madre, que iba a pasar a la historia como un mamón más que moriría en una guerra, que en la mayoría de casos no sabría las causas pero defendería su tierra, el honor de su pueblo y la dignidad de morir fiel a sus creencias.

Ahora que según muchos ya no hay guerras, sino prevención de posible ataque, contingente de ayuda o no sé que patrañas peliculeras más. Nos hemos olvidado de esa fragilidad, y quitando de un lado que de tanto en tanto la naturaleza se cabrea y lanza un petardazo a cualquier parte del mundo, las otras desgracias nos las producimos por la ceguera que nos causa la ambición, de aviones con 800 pasajeros y piscina, rascacielos de cientos de plantas que tienen la maravillosa característica de poder ser desalojados en veinte minutos cuando se van al garate en diez, construcciones a seis centímetros de línea del mar o demás gilipolleces de las cuales todos nos lamentamos cuando pasa algo malo, y se soluciona diciendo, hay que implantar medidas anti-nosequé. Luego se ayuda a los afectados haciendo mariconadas benéficas para regocijo de nuestra conciencia y que continué la locura. Si fuera poco esto, a esta falta de conocimiento, se le tiene que sumar la continua tontería facilona y simplista del modelo capitalista, todo moreno de medio pelo quiere ser cantante, actor, jugador de lo que sea pero que gane pelas o cualquier profesión de esas, de esta cosecha tomamos que en cada esquina hay un pringado que se cree el rey de todo, que va a triunfar como no lo ha hecho nadie desde Alejandro Magno y todo a través de sus sentimientos y de sus letras que según el chorizo reflejan el mundo cruel con que ha tenido que lidiar el solito.

Lo malo será cuando no le dé ya la maría o con lo que trapiche para alimentar a los retoños que ha ido dejando por ahí, que sus letras ya están pasadas de moda porqué ahora hay un chavo más joven, más alto y más todo que nuestro chorizo y además tiene tatuado en el culo la palabra “money” para que quede mas autentico. Entonces se pondrá a trabajar y empezara a entender que es eso de la fragilidad pero por entonces otro chorizo como él pero veinte años mas joven le atracara a la salida de su curro y le clavara un cuchillo de cocina como recuerdo a su fragilidad.

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2 Responses to La fragilidad ignorada

  1. Anonymous dice:

    Muy bueno tio, pero te has cebado con el pobre Fran Perea de turno. xD

  2. Anonymous dice:

    Eh tio, no seas tan intolerante con los pobre musicos que intentan abrirse camino. Mira el lado positivo, al menos no son producto de un programa de fabricación de triunfitos, de los que cada uno sabe hasta donde está ya, ni tampoco son niños explotados que ganan eurovisión cuyas canciones nos hemos tenido que aprender “por que está de moda”.

    Saludos desde el Más pacá.

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