La rubia física

Será porque estoy a una semana y poco de hacer el primer examen de este curso, será porque cada vez hay menos profesores que se dediquen a explicar bien, será porque con el tiempo todo lo bueno se tiende a idealizar, pero hace unos días me acorde de mi profesora de Física y química en segundo de BUP y de Física en COU. Si, yo soy de la antigua escuela, ni ESO ni lo de más allá. Latín, Física y química, Matemáticas, Literatura, Geografía… era lo que se podía aprender en segundo de BUP, luego ya en tercero escogías una de las cuatro opciones: letras puras, ciencias puras, letras mixtas y ciencias mixtas.

Yo escogí la de ciencias puras, y en gran parte me decante por dicha opción por dos profesoras que tuve en segundo. De Matemáticas y la anteriormente citada de Física y química, ambas me encaminaron hacia las ciencias. Ni padres, ni primos, ni amigos de papas, ni la abuela fumando, nadie me convenció definitivamente, era patente que se me daban bien los números, pero por causas que ahora no vienen al caso el primer trimestre de segundo de BUP fue horrible, me perdí con el latín, el inglés, el valenciano, las matemáticas, la química… todo al mismo tiempo, demasiada y muy distinta información de golpe, si le añadimos los quince años de aquel entonces, tenemos unos cuantos suspensos y una silla en la parte trasera de la clase.

Hago un inciso para aclarar que la parte trasera no significa nada, es más yo siempre en la universidad me siento en la parte trasera de la clase, pero si no se tienen las ideas claras, la última fila se convierte en peligrosa. Dicho esto, prosigo. Terminando el primer trimestre, la tutora de mi clase que era la profesora de matemáticas me sentó en primera fila, me dijo que espabilara, e Isabel Borras – profesora de Física y Química – me dio motivos, por como daba la clase para interesarme por la materia. Al final acabe teniendo en el último trimestre un notable en Física y Química, y otro en Matemáticas, que en realidad por las notas de los exámenes era un sobresaliente, pero antes de qué preguntara al ver la nota del acta me dijo: “te la he bajado por el primer trimestre”. Tal fue, es y será el respeto que tuve, tengo y tendré a ambas profesoras que no replique nada ante lo que me dijo de la nota; en una ocasión… durante el curso, se hizo un examen para ver sí nos sabíamos los símbolos de la tabla periódica, yo me hice una “chuleta” apuntándome aquellas más difíciles, pues aunque tuve mil ocasiones a lo largo del examen para verla, no quise, ¿Por qué? Sencillo, no quería defraudarla. Les parecerá una mariconada, pero les aseguro que en otras ocasiones no he tenido reparo alguno en usar ayudas externas, aunque en aquella ocasión no pude. Con el tiempo creo que lo que me impidió realmente ver la “nota de pie de bolsillo” fue el respeto.

Dos años más tarde volví a tener a “la Borras” – así la llamaba ante los compañeros – en Física de COU, esta vez de castaña teñida, pero con la misma retórica, modos y gusto por dar la materia. Al final de curso, había hasta “respeto conocido mutuo”, nunca le hice la pelota y los que me conocen lo pueden afirmar. Aunque nadie me lo afirmo sé que ella me salvo – por decirlo de alguna manera – para aprobar todas en Junio y poderme presentar al selectivo, sobretodo en Lenguaje, cuyo profesor era la antitesis de lo que he intentado explicar lo que fue para mi aquella profesora de Física.

Esta claro, y no soy ajeno a ello, que para algunos compañeros de aquellos cursos de segundo de BUP o de COU, aquella cortante, irónica y seria profesora de teorías de movimientos rectilíneos uniformes, uniformemente acelerados… les parecería una mala profesora. Pero a mí, me ayudo por decidirme por los números, la elección de la carrera ya es otro cuento que solo es malo por el contenido no por el fondo.

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7 respuestas a La rubia física

  1. Johnymepeino dice:

    Obviamente no fue una mariconada fue respeto.

    Es tan dificil explicar eso a las nuevas generaciones: un profesor se ganaba el respeto del alumno y un alumno se ganaba el respeto del profesor.

    Mi profesor de inglés se sentaba a los pies de mi cama cuando yo cogía la gripe. Le encantaban las galletas de mamá. En cambio al de latín iba yo a hacerle una sopa receta de mi abuela. Joer, estudiar o educar, qué distinto.

  2. titto dice:

    estoy con johny.

    yo he llegado a tener alguna relaccion parecida con algun profesor (tambien de ciencias, pues ahora voy pa fisico) y se que nadie se cree que sea respeto de lo que hablas. piensan que eres un pelota y cosas de esas. y para mi es una de laas relaciones mas guapas que he tenido en ambito profesional.

    saludetes! volvere

  3. peloxina dice:

    Yo siempre recordaré a mi querido ‘Chuso’, mi tutor de 2º de bachillerato. Los profesores de la uni son, en general, una auténtica basura. Mucho catedrático pero poco interés en su trabajo. Se creen que solo vamos a clase para calentar la silla pero el problema es que ellos creen que para dar una buena clase lo único que hace falta es leernos sus apuntes del año 1970 o contarlos.
    Saludines y suerte a quien esté estudiando com yo (ejem, empezaré mañana a estudiar que no me motiva)

  4. Frozen dice:

    Es curioso que a mi me pasó exactamente lo mismo con una profesora y un profesor de física y química y física respectivamente que además daba la casualidad que eran pareja.

    Pocos profesores he conocido más serios que ellos y ninguno que pusiera más pasión en su trabajo. Sin embargo, nunca perdieron los papeles con nadie, y nadie les levanto la voz. Eran exigentes, muuuuy exigentes, es más, en segundo de bach saqué un 7 al final de curso y me maté a currarmelo… luego en selectividad no hice nada y saqué lo mismo.

    Lo más importante de un profesor/a es que además de caerte bién te enseñe. Estos lo consiguieron con creces.

  5. Anonymous dice:

    A mi me tocó mi profesor beno en 3º y 4º de primaria, lo que me permitió abrir los ojos y ver a los frustados que después me dieron clase, y digo frustados porque no se me ocurre otra palabra, muchos acaban alli sin ninguna vocación, y eso a la larga afecta a los alumnos.
    El caso es que de ese hombre aprendi más qe en cualquier curso aprendi valores humanos básicos y lo más importante: todos los hombres mueren jovenes.

  6. Casshern25 dice:

    Me alegro de que muchos hayan tenido la misma suerte que yo, aunque claro esta esos casos son las excepciones, cuando en realidad debería ser al revés, que fuese una excepción rara que te tocase un profesor malo.

  7. Johnymepeino dice:

    Sobre todo la excepción debiera ser no alcanzar una complicidad que desemboque en el respeto mutuo. Por eso antes el magisterio se entendía como vocación: hay que apreciar mucho y respetar mucho, las dos partes.

    Ahora es un trabajo para uno y una ruleta rusa para los otros :D

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