Los límites marcan el equilibrio

A raíz de ver los comentarios de este post de “la barra virtual” entre en el blog “en la madrugada” y en su último post plantea que de nada sirve conocer muchas cosas si al fin y al cabo no te conoces a ti mismo (recomiendo que lo leáis). Admitir ante todo que nunca nos conoceremos del todo es el primer paso para empezar a conocerse. Bajo esta premisa es necesario intentarlo.

¿Cómo? Bien, hace poco más de año y medio en una conversación entre cervezas, creo recordar, en la cafetería de la facultad, en horas de unas prácticas insoportables, un colega y un servidor charlábamos del asunto. Los dos coincidíamos, para conocerse hay que probarse, hay que probar hasta donde está uno dispuesto a llegar o a hacer, tanto en el plano positivo, como en el negativo. Saborear nuevas situaciones para actuar, y de los actos realizados aprender y deducir qué somos, porqué nos comportamos de tal modo y no de aquel otro. Es imposible conocerse ante situaciones nuevas sentado en una silla o viendo películas. De ahí los pro-nunca, “yo nunca lo haría…” “Imposible que yo…” me suena a frase de dibujos animados del tipo Heidi o la abeja Maya, todo el mundo es perfecto, sin nada malo.

Hace dos, tres meses – mi medida del tiempo es pésima – tuve la misma charla, larga y grandiosa en que se hablo de todo y de nada a la vez; como decía, volvió a surgir el tema, pero esta vez la otra voz en la conversación, mostraba ciertos temores y pegas, los temores por cuestiones que ahora diré ya me los sabia, las pegas, las creía hasta ese momento obvias y que eran imposibles de que no se produjeran. Cuando uno intenta saber hasta que punto puede hacer cositas malas y tener falta de escrúpulos, sin darse cuenta, o no queriéndose dar cuenta hace daño a personas, que si bien – en la práctica es lo recomendable – no le une a ellas ningún lazo lo bastante fuerte para sentir nada, tienen su corazoncito, sentimientos y todas eso que tenemos todos, hasta los nazis, fíjense que cosas. En ese momento aparece la disyuntiva de parar o seguir adelante, sabiendo que estas jodiendo a una (o varias) persona y todavía no has topado con ese límite que andas buscando. Cada uno, dado el momento, que escoja la que crea oportuna. Pero el mayor riesgo (los temores) llega cuando por mucho que busques en lo más hondo no encuentras esa fina rayita que delimita el fin de toda acción posible de cada individuo. Eso sí que tiene peligro, no ya por posibles daños a terceros, sino porque puedes darte cuenta de lo miserable que eres, capaz de cualquier cosa para obtener el objetivo fijado. Ahí aparecen los fantasmas cuando uno se detiene y reflexiona todo lo que ha hecho, y corre bajo una fina cuerda que separa cordura y locura.

El lado positivo es más agradable y simpático de conocer, pero solo conociendo ambos, sabiendo más o menos por donde están los limites, se puede andar con cierta holgura en equilibrio, sin ser un imbécil al que todos putean por buenazo – en este país es lo común – ni tampoco un cabrón que no le quiere ni su madre.

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6 Responses to Los límites marcan el equilibrio

  1. MAURA_ dice:

    Ni tú ni yo dejaremos de conocer algo nuevo cada día,espejos?para qué? esto es de tú a tú y a cara lavada sin trampas.
    Existen cosas que no nos agradarán y otras que si y esa línea que mencionas a mi si me hace trampas a veces se mueve y no me avisa y me caigo y duele y vuelvo a levantarme (que de eso se trata de volver simpre a levantarse aunque nos muevan el piso)
    Equlibrio estimado….uf… encontarlo… eso requiere mucho más… tanto así que en esta vida no lo lograré y te cuento no me desvivo buscándolo solo quedo al márgen.
    De mis lados es el que más detesto es precisamente ese ser cobarde.
    Saludos.

  2. Frozen dice:

    Yo creo que nos conocemos a nosotros mismos tanto cuando actuamos al límite como cuando estamos tan tranquilos en casa y pasamos de todo, ambas reacciones son relevantes. No obstante, es raro que la gente se atreva a probar y saborear los límites por miedo a vomitar (agárraos, que vienen curvas).

    Al final, casi todos se agarran al árbol de la tranquilidad y cuando quieren escapar ya han hecho raíces en su encierro interior.

    En la vida hay que vivir.

  3. cecilia_lisbon dice:

    Te voy a decir algo fuera del blog y de tu post: el vídeo de rashmaninov me ha dejado con un síndrome de Stendhal horrible (vamos, que me he quedado helada escuchando esa música)

    PRECIOSO.

  4. Johnymepeino dice:

    ¿Gente probando sus límites?. No… os habeis tenido que equivocar de planeta. Hoy día la gente en cuanto toma el primer vaso de leche por la mañana olvida pensar hasta nueva orden.

  5. Casshern25 dice:

    jejeje hay unos pocos que dejaron de tomar leche hace mucho tiempo – en sentido metafórico y real (en real desde 8º de EGB así que calcula si ahora tengo 23…) Johnnymepeino.

    Otra cosa, como sabes tienes las puertas abiertas en el blog coral, cuando quieres me envías un mail con tu mail o me lo pones por aquí y te lanzo la invitación para poder entrar.

    Saludos.

  6. Andromeda Velut Lua dice:

    El ser humano tiene alas de ángel o hada, y al mismo tiempo tiene una coilla y un trichete… el bien y el mal es parte del equilibrio en la vida, pero anticipo que no estoy justificando lo negativo que puede ser excederse en alguno de estos polos, las leyes del Karma-causa-efecto – como quieras nombrarlo – te reditúa y también te las cobra todas.

    Saludos desde Andrómeda…

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