El genocidio perfecto – 1º parte

Raphael Lemkin un judío polaco que perdió más de cuarenta miembros de su familia en el holocausto, acuño en 1943 la palabra genocidio. La palabra combina la palabra griega “genos” que significa raza o grupo con la raíz del latín “cedare” que significa matar. El propio Lemkin explicaba que la palabra nació al estudiar e interesarse por muchos genocidios, como el armenio. El 9 de diciembre de 1948 las naciones unidas basándose en la definición de Lemkin redactaron la convención internacional para la prevención y castigo del genocidio. En muchas intervenciones usaron el ejemplo armenio y el judío como claros ejemplos de lo que representa un genocidio.

Hagamos memoria, Armenia en la actualidad es un pequeño país al sur de Georgia y al norte de Irán, franqueado por Turquía por la parte izquierda y por Azerbaiyán por la derecha; provienen de Anatolia de donde llegaron hace dos mil quinientos años, fueron los primeros en adoptar el cristianismo como religión oficial, incluso antes que los romanos, allá por 301 D.C. con alfabeto e idioma propio. En el siglo XV su territorio es absorbido por el imperio otomano islámico que por aquel entonces era un señor imperio. Dicho basto territorio era organizado por un sistema de comunidades, en él cada persona del imperio que representaba un grupo religioso era súbdito del sultán que les otorgaba derechos para que se gobernaran así mismos dentro de unos límites. Por supuesto los musulmanes tenían más derechos que los no creyentes o los infieles. Los armenios eran considerados no creyentes, no creyente no significaba desterrado o rechazado, simplemente era un estatus social que llevaba consigo mismo una clase de pautas, normas y leyes a cumplir. No era aquello el paraíso, pero era eso o morir… claro que el tiempo con la costumbre quita el miedo a la muerte y a finales de 1800 el pueblo armenio se empieza a replantear ciertas cosas y a alzar la voz.

El sultán freno todo atisbo de independencia o mejora, ser armenio y otomano era perfectamente proclamable, ser solo armenio era un acto de traición. A finales del siglo XIX los esfuerzos armenios eran más que patentes, el sultán que de tonterías iba justo – como todo buen otomano – lanzó el ejército para asegurar que las posibles reformas quedarán frustradas. Así es como empezó la persecución a los armenios, fueron autenticas masacres, que se conocerían a posteriori como masacres hamidianas. Pero aparecieron los jóvenes, siempre dispuestos a joder, digo a cambiar el mundo, en 1908 y a través de un golpe militar – eso de votar no se llevaba por aquel entonces – se deshicieron del sultán, se hacían llamar “los turcos jóvenes” que ingeniosos… cambiaron muchas cosas y los armenios mejoraron en su estatus. Aunque a los pobres les duró poco, entre 1912 y 1913 Grecia, Serbia, Rumania y Bulgaria – todas ellas mayoritariamente cristianas – se independizan definitivamente.

¿Qué pensáis que pasó? Los otomanos cogieron miedo, se derrumbaban y floreció el nacionalismo turco, había que defender Anatolia fuera como fuera. Y se paso de las antiguas masacres a un genocidio, la diferencia reside en que el genocidio solo es posible con el apoyo popular, los otomanos después de ver a sus compatriotas moribundos volviendo desde los Balcanes no querían que se reprodujera en tierras armenias. Así que los “jóvenes turcos” ya no eran tan progresistas y buenos y pasaron a un discurso más al uso “venganza, venganza, venganza” o “los turcos para los turcos”. Tras el rapapolvo que le dieron los rusos en 1914 tras la ofensiva que pretendían hacer hacia el este y volver a casita con el rabo entre las piernas, trascurridos varios meses les devuelven la jugada los rusos llevando entre sus tropas un número cercano o superior de cinco mil soldados armenios muchos de ellos rusos y con un porcentaje menor de armenios otomanos desertores. Justo en ese momento se tacha a los armenios como un enemigo que se tiene en casa, comienza el plan de un genocidio perfecto.

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2 Responses to El genocidio perfecto – 1º parte

  1. pcbcarp dice:

    Joé, Casshern, vamos a acabar contándonos entre los enemigos naturales de los políticos… Muy bueno.

  2. Casshern25 dice:

    Sería todo un honor y orgullo que me considerasen enemigo

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