Renacuaja deslenguada

Amaral, que no es precisamente santo de mi devoción, lo decía en una canción de su primer larga duración, luego proseguía con: “… con esa carita de pena, ¿Cómo no van a darte algo? Tramposa y descarada…”.

Hace unos días conocí fugazmente a una de esas renacuajas deslenguadas, eso si en versión repipi y con descapotable. Iba en el coche, sentado de copiloto, delante de nosotros un descapotable, y más allá un camión. El biplaza cogió el carril de la izquierda para adelantar y le seguimos en su maniobra, adelantó al vehiculo pesado sin mayor dificultad y volviendo al carril diestro, vi los ocupantes del deportivo, un hombre ya con canas al volante y una jovencita de no más dieciséis años a su lado. Al volver a su carril y ponerse delante del camión, la niña se giró con cara de odio visceral, miró al conductor y le dedicó una peineta con el ceño fruncido y dedo corazón bien firme, tras unos segundos dejando patente su gesto y su propósito se volvió nuevamente convirtiéndose su rostro enfadado en un reflejo de satisfacción con una sonrisa de oreja a oreja, alardeando de ello a su compañero de viaje.

Luego pasamos nosotros al camión y una vez a su altura la seguí mirando fijamente con el deseo que me viera, me vio, sonreí al averiguar en un segundo que no se trataba de alguna Rosita como la que describía Eva Amaral en el corte que al principio citaba, ni tampoco ninguna “Lolita”, ni de Adrian Lyne y mucho menos de Stanley Kubrick. Se trataba de una niña bien metida en mujer de mal, repeinada, con gesto soberbio, con vergüenza y sin inocencia. Ella al ver que sonreía mientras la observaba, en unos segundos claro esta, se hizo la tremenda, se puso firme en su asiento y queriendo aparentar la reina del mambo. Como se terminaba el tiempo de aquel cruce de miradas solo se me ocurrió que devolver el gesto que le hizo al camionero pero esta vez no como ella con gesto desafiante, sino riéndome de su desengañada superioridad. La niña evidentemente, no esperaba ya otra reacción posible, se alteró al ver como le era herida una dignidad de la que en realidad carece y alzó un dedo acusador hacía mí. El conductor no le hizo ni caso y nosotros ya habíamos adelantado al deportivo y el rostro de aquella pija con aires de rebelde deslenguada antisistema se quedó con ganas de responder.

Supongo que sería una de las primeras veces sino la primera que no se saliera con la suya, que no obtuviera lo que ella quería en ese momento, que no tuvo la oportunidad de demostrar el encabronamiento que lleva dentro injustificado a base de ignorancia, aunque evidentemente alguien luego lo pagaría, la victoria en su caso se tiene por norma y la vendetta por derecho sin razón es la única forma que tiene de sentirse falsamente feliz consigo misma.

Aunque nunca he entendido eso de sentirse bien consigo mismo, el “quererse” le llaman muchos, me parece una mezcla entre ignorancia, bienestar impuesto por la sociedad y necesidad como medida de defensa para no sentirse inferior a nadie. Claro que en esto también hay formas, desde el sobrado que camina con aires Magnianos, al feliz que ama a todo el mundo y por el encima de todo a sí mismo. Miedo al fin y al cabo.

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5 respuestas a Renacuaja deslenguada

  1. Frozen dice:

    Quererse es importante, pero el amor propio no significa creerse por encima de los demás.

    Esta chica no es que se quisiera a sí mismo, es que sencillamente no se conoce, por eso quiere ser algo.

  2. pcbcarp dice:

    Ni caso, colegas. El problema del mundo es que la gente tiene la autoestima por los suelos y necesitan descapotables. ¡Habiendo Mahou! ¡Bah! ;)

  3. Toni R. dice:

    ¡Y lo bien que te quedaste tú, tío!

    Y lo que no sabes es que medio kilometros más para allá, el camionero aprovechó que la carretera se abría por el lado derecho con un carril más, se puso a su altura, bajo la ventanilla, y les brindó a la parejita un gargajo, viscoso con olor y sabor al bocadillo de chorizo que kilometros antes se había zampado, en todo el sillón de cuero de la partes trasera. Lástima que no le diera en la coronilla a la señorita del dedito.

    Un abrazo

  4. Löla dice:

    Para ser “Lolita” hay que ser mucho más que esa niñata :)
    Estoy con Frozen, el secreto es quererse a sí mismo lo suficiente para no hacer el jilipollas delante de los demás, es niña necesita empollarse tomo por tomo su vida; una pena..

  5. SiL dice:

    Joder, os admiro. Yo no soy capaz de decir todo eso de alguien sin ni siquiera habernos dirigido la palabra.

    Las apariencias engañan. Aunque posiblemente fuese como tu la describes, y quizá hayas acertado en todo lo que has deducido de ella, pero quizá no. En todo caso, tu reacción no le estuvo nada mal.

    Respecto a lo que decís Tai y Lola de que no se conoce a sí misma… ¿Quién se conoce realmente? ¿A cuánta gente le interesa conocerse?
    Al final, en mayor o menor medida, todos tenemos la imagen que nos gusta de nosotros, esa que construimos tapando los defectos y realzando las virtudes. Y no creo que el “quererse” a uno mismo esté relacionado con el nivel de conocimiento que tengas sobre ti mismo, sino más bien con la cantidad de maquillaje que le pongas.

    [He vueltoo! :)]

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