Lo denominamos progreso

Antes en los colegios se confiscaban cigarrillos, revistas porno o balones de fútbol si eran usados entre clase y clase en las aulas, ahora requisan cuchillos, chocolate, y cachean a los alumnos antes de entrar; y lo denominamos progreso. Antes si suspendían se avergonzaban, bien, ponían pegas, “el profesor me tiene manía” o “yo no sirvo para estudiar”, el padre o madre le cantaban las cuarenta, cuando no el propio profesor y espabilaban para aprobar, además si empezaban a suspender a edades muy tempranas los propios compañeros le aleccionaban con un “que burro eres” o “tienes que estudiar más”, ahora fanfarronean de cuantas han suspendido y de cómo se han reído delante de la cara del profesor mientras éste intentaba ponerles minimamente firmes; y lo denominamos progreso.

Recuerdo una anécdota, sería en sexto de EGB, no recuerdo a ciencia cierta, era en clase de inglés, el profesor era un sustituto porque la titular estaba en sus días de ser madre. Un compañero de clase que siempre fue mal estudiante, revoltoso y gamberro, no paraba de hablar, el profesor le recriminó, a la segunda vez le puso cara a la pared. Tras unos minutos el profesor volvió a hacer eco de él y le dijo que se mantuviera cara a la pared sin girarse ni una sola vez. Él a regañadientes de no haber hecho nada, volvió su cabeza hacia la pared, blanca, como todo colegio. Yo estaba sentado en segunda fila y no veía bien al castigado. Unos diez minutos más tarde el maestro acaloradamente le dijo que fuera al despacho del director, tras parecía ser una nueva falta de indisciplina. Mi compañero, de unos doce años se giró y no titubeo en dictar aquello como una injusticia. El profesor ofendido le señaló la puerta en dirección a una reprimenda mayor, pero para sorpresa de todos nuestro compañero, uno de los populares de la clase, pese a sus notas bajas y sus aires un tanto chulescos se hacía de querer, estalló en un llanto desconsolado que algunos ni creíamos veraz en los primeros instantes mientras seguía replicando que no era justo y tras lo cual solo hubo más lagrimas. El mayor no tuvo otra que claudicar y salir fuera con él para hablar. Luego muchos nos enteramos del verdadero motivo de ese llanto, problemas familiares.

Hace mucho que no piso una escuela pero me extrañaría mucho ver esa reacción en un niño de esa edad hoy en día. Lo corriente sería ver al alumno mofarse y en cuanto no amenazar al profesor, si éste intentará implantar un poco de autoridad. Pertenezco a una de las últimas generaciones que vivieron todas esas cosas, que aun no andábamos encabronados con el mundo, esa misma y que tras el paso de la adolescencia, en la mayoría ya está cómo sus sucesores, quizás en nosotros ya se empezó a notar la diferencia del libertinaje y la libertad.

Otro compañero de esa misma clase, a los diecisiete ya tenía un coche preparado para él, comprado por su padre, y tenía una moto trucada de esas que hacen un ruido insoportable. Ahora, cuando aún los recuerdos son frescos, visualizas escenas… sin importancia en aquella época y te dices para ti mismo, aquí, aquí chaval se empezó a romper tu mundo. Lo miro con una sonrisa de descontento sabiendo que a toro pasado todos somos Manolete. Al continuo desengaño, odio y sin razón, lo denominamos progreso.

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7 Responses to Lo denominamos progreso

  1. pcbcarp dice:

    Ahí está la clave de todo. Tal vez dramatizas un poco, pero muy, muy poco. Es como toda esa gente de mi quinta que sigue contando que cantaba el Cara al sol en el colegio porque lo han leído en El País. (por supuesto, todos ellos corrían con deleite y habitualidad ante los grises, aunque también sea porque mola mucho para aburrir a los más jóvenes)Estos son los culpables.

  2. Una mujer desesperada dice:

    yo creo que no dramatizas, y eso aunque yo era una adolescente tirando a gamberra. hoy estaría nominada para mi canonización. lo triste, para mí, es que en mis años de instituto, en los ochenta, lo cool era leer cosas raras, bueno, raras, ya sabes, kafka, pessoa, quiero decir, no novelas de amor. éramos macarras, vaya, pensábamos. y ya no te digo en la universidad. ahora lo guay es el coche molón, la play no sé cuántos, etc. uy, parezco una carca, mierda. pero es lo que siento. desde luego, yo NUNCA hubiese comprado un disco de La OREJA

  3. Johnymepeino dice:

    Me sorprende que no soportan un 5% de autoridad de los adultos y en cambio ellos se dispensan un trato despótico, insoportable, mucho más cruel que las normas que los profesores tratan de establecer en las aulas.

    Me sorprende que, ocurra lo que ocurra, el Ministerio de turno y el gobierno que toque no hacen absolutamente nada. Me consta, hombre eso sí, que se gobiernan mejor burros que jóvenes educados en el espíritu crítico.

    En las aulas y universidades han socavado durante años toda enseñanza paterna y su autoridad. Había que probarlo todo y a los padres no había que hacerles caso. Hoy en primaria se llama “autonomía” y yo no me cano de decir que ¿autonomía respecto a quién?. Porque en realidad desgajan a los hijos de sus padres para que, una vez indefensos y aislados, sean fáciles víctimas de la sociedad. De los comportamientos gregarios que les quieren inculcar.

    Luego están los santos. Santo video juego y santa televisión. Insisten estos mastuerzos en que La naranja mecánica era sólo una película. Estuve años comprobando que todos los protagonistas de películas americanas de adolescentes, lo primero que hacían a llegar a casa era lanzar la mochila por los aires y sentarse frente al televisor. Además los personajes empollones eran siempre los más idiotas. Salvo en “Meets the Robinsons”. La verdad, me sorprendió. Pásate la vida enseñando a un niño a matar, verás, verás cómo ha aprendido a resolver sus conflictos.

    Está todo el elenco de actores que también influyen en el moldeado de su carácter, pero esos dos santones concentran las defensas (¿apología?) más vehementes.
    uego, cuando ocurren “más” tragedias me resulta iimposible encontrar una voz que apunte a nuestro sistema. Que reconozca que estos, son hijos de un sistema muy concreto de educación y que si el sistema produce monstruos, hay que cambiarlo. ¡Qué va!, vienen a decir que son como la arquitectura actual: meteorítica. Osea que vas por un barrio y “de repente” ves el IVAM, como un meteorito caído del cielo y que se fue a estrellar ahí. Por eso no guarda relación con la arquitectura circundante.
    Pues estos críos igual: nuestra sociedad es “la del progreso”, los chavales viven “mejor que nunca”, la enseñanza es como “jamás en la historia bla,bla,bla”, todo es un mundo feliz. ¿Entonces?.
    Y optan por el modelo “un error de la naturaleza”.

    Así de paso fabrican esperma artificial y estos fracasados que no les sale bien ni un sólo experimento, nos van a fabricar en serie. Osea, de lo mal, peor.
    Afortunadamente yo ya no lo veré. Brrr… ¡qué miedo señor Casshern!, lo siento por ustedes, y se lo escribo en serio.

  4. pcbcarp dice:

    Hubo un tiempo en que enseñaron a los esclavos a leer y escribir. Ahora están subsanando ese error.

  5. Octubre dice:

    Será la biología, que estará haciendo que los niños nazcan cada vez más cabrones; porque si no, no me explico… xD

  6. Gus dice:

    Será la alimentación, o la evolución en si misma?
    Gus

  7. Johnymepeino dice:

    Igual ya lo viste pero por si acaso no
    De la discoteca gurú en youtube tienes un museo de los horrores, salgo asqueado.

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