Conociendo tu cuerpo I

Menuda hostia me he dado – dije mientras me daba la vuelta en el suelo y me sentaba.

¡Pero hombre! ¿Estas bien? Espera que voy avisar a ese de seguridad.

¡Tranquilo! ¡Tú tranquilo eh! sangras en la ceja y en la barbilla pero no es nada

Si estoy tranquilo – le dije mientras le miraba como me cogía del brazo con fuerza – no tengo roto nada.

Bien, bien. ¿señor tiene pañuelos? Voy a llamar para que venga la ambulancia y te lleve al centro de aquí.

Asentía con la cabeza al de seguridad, mientras por el rostro sentía la sangre caer hasta llegar a mis labios.

¿quieres sentarte en los escalones?

Si

Venga ven yo te cojo, deja, deja… – hijoputa si yo te dejo pensé pero me vas a desmontar.

¿Estás bien?

Si, creo… – Al levantar la vista ya vi caras conocidas – ¿y las gafas?

Ya viene hacía aquí la ambulancia – el de seguridad con testosterona alta otra vez – ¿Quieres sentarte en el banco, a la sombra?

Vale, estaré mejor – a esas horas ya notaba la leve quemadura del pecho y la torcedura del tobillo que propicio la caída por las escaleras, unos doce escalones.

Va, te cojo – otra vez el fuerte apretón en el brazo y estirada a posterior

Suélteme – coño que me hacía más daño él que la propia leche que me había dado, hizo caso omiso a la orden.

Mira está roto el cristal y la patilla doblada – era un compañero de clase – te las guardo en la mochila ¿vale?

¿alguien tiene agua? ¿pañuelos? – seis, ocho manos me limpiaban una y otra vez la sangre que salía.

Ya esta aquí el coche, ahora te miran y te llevan para curarte.

Me están esperando allí – indicando con la mano donde – Jacinto (no se llama así) tu que conoces el coche ves y díselo…

Yo te acompaño

Y yo

Y se fueron en busca del coche, mientras las ATS me examinaban, el segurata me decía tranquilo cada cinco segundos y de ello me puso nervioso. Había un bonito círculo de amigos, conocidos o mirones mirando como sangraba como un cerdo en el día de la matanza. Menos de cinco minutos pasaron para que estuviera en el centro de salud y como no podía ser de otra forma, muy, muy cuco es de construcción.

En la segunda entrega llegará lo mejor, cómo me cosieron, toda una experiencia digna de ser contada. Y recuerden, todo parecido con la realidad, es eso, realidad.

Anuncios

5 Responses to Conociendo tu cuerpo I

  1. Una mujer desesperada dice:

    pero esto te pasó de verdad? pobriño, joder, dónde fue?, cómo? menuda leche!

  2. Casshern25 dice:

    y tan de verdad… este pasado viernes a las 10:30 de la mañana. ¿dónde? en la universidad ¿Cómo? Pues como lo relato, en el primer escalón para bajar unas escaleras, me gire el tobillo y cai rodando.

  3. Toni dice:

    Joder tío, vaya hostión.
    Espero que ahora no te duela mucho y que tengas paciencia con ese tobillo.

    Un abrazo tío!

  4. Una mujer desesperada dice:

    menuda mala pata, casshern, cuídate! si necesitas algo que leer avisa que te paso por mail unos cuentos de salinger. bicos.

  5. Johnymepeino dice:

    Menos mal que no estás ingresado
    con el tecnobozal de la foto de tu perfil
    con la pierna en alto escayolada
    con el brazo en alto al asa
    sin gafas. No pudiendome identificar



    del “humor” que estoy ahora, me las cobraba todas juntas.

    En cualquier caso: bienvenido a la fragilidad. Has salido de esta. ¿Cómo?: Por tus cojones.
    Este viejo se alegra de que mejores.
    Lo que necesites.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: