El cáncer de la música

Pues no, no voy a escribir sobre la piratería, voy a hablar sobre uno de los verdaderos cánceres de la música actual y no de las descargas a través de programas p2p. Voy a hablar de mis amigos los productores, un mal que se ha convertido, queriendo o no, en necesario y con una importancia a la hora de realizar los discos que teóricamente no tendría porque ser así. Pero, así esta montado el chiringuito y mientras las miradas se van hacia la red y los cedes en las calles, ellos, en su mayoría, hay excepciones claro, van haciendo un daño tremendo al arte de la música.

¿Cual es? Homogeneizar los sonidos, la música. Veamos un pequeño ejemplo. The Editors, uno de los miles de grupos ingleses que luchan por hacerse un hueco en el panorama… desde sus inicios van con la cruz de que se les compara con Joy Division. En la música es un poco como en el futbol, sale un futbolista nuevo y ya dicen que es el sucesor, de este o de aquel otro. Además ellos propician tal comparación, a parte de la similitud de su cantante – Tom Smith – con el homónimo en Joy Division, en su álbum de debut, había todos los ingredientes necesarios para que esto fuera así: oscuridad y tristeza. Lo cierto es que, a pesar de su notoria falta de originalidad y de contar con varias canciones de mayor o menor gancho pero solo una memorable “Munich”, consiguieron vender más de medio millón de copias, ser candidatos al Mercury Prize, otro día escribiré sobre los premios de la música que también dan mucho de sí, y llegar al número dos de las listas de ventas británicas. Allí las listas de ventas son algo más serias que las de aquí, pero tampoco mucho no se crean.

Después del debut viene el difícil trago de la reválida y de momento les ha salido estupendamente, pues con de “An end has a start” ya han conseguido alcanzar el puesto más alto en las islas. Bien por ahora todo correcto, es un grupo que empieza, que esta evolucionando y tiene un prometedor futuro en este mundo de MTV. Y en su favor hay que decir que las composiciones son ahora más sólidas y contundentes que en el disco anterior, y que no es difícil citar un buen número de momentos acertados: el single “Smokers outside the hospital doors” del cual han elaborado un buen videoclip, “An end has a start”, “Bones”, “When anger shows”, “The racing rats”… realmente la primera mitad del disco es plausible. Pero aquí es cuando viene el asunto del productor, el disco aunque es bueno tiene un gran problema, que no es otro que su sonido, y más concretamente su producción. La originalidad de los arreglos brilla por su ausencia, y la repetición de las mismas guitarras agudas una y otra vez provoca una sensación de monotonía que se hace bastante difícil de superar. Así, “Escape the nest” acaba sonando muy parecida a “Bones”, que a su vez suena muy parecida a “Bullets”, de su primer disco, que a su vez suena muy parecida a “Kreuzberg” o “Sunday”, del último de Bloc Party, que a su vez suenan muy parecidas a “City of the blinding lights”, de U2, que a su vez…

¿Cuál es el nexo de unión? Las coincidencias no existen. A poco que uno se ponga investigar, no es difícil descubrir cuál es el nexo común entre esas composiciones: se llama Jacknife Lee, productor de todas ellas, que parece haber emprendido un proceso de homogeneización musical en todo lo que toca. Tal vez, pues, la culpa no haya que achacársela a Editors, pero intentar librarse del lastre de la comparación bien con Joy Division, bien con Interpol dejándose guiar por alguien de ideas tan fijas y poco variadas no parece el mejor camino. Por estos lindos parajes un tal Alejo Stivel, del cual ya hablé aquí, va con la misma cruzada: La oreja de Van Gogh, Amaral, El canto del loco, Despistaos…

¿Originales? No me fastidie hombre, y recuerden que de estos polvos vendrán esos lodos.

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4 respuestas a El cáncer de la música

  1. Frozen dice:

    Los productores son muy importante. Por desgracia o por fortuna. Yo sinceramente, a veces me alegro, pues hay muchos grupos/artistas que con un buen productor, sacan discos superiores.

    Por ejemplo, el disco Hallelujah! de La buena vida, es delicioso en su concepcion, melodias y demás, es resumen, el trabajo del grupo es impecable. Pero luego, el productor (no recuerdo su nombre) se encargó de introducir preciosa melodías de violín, strings… de ambientar, de dar matices, y de dar matices distintos a lo clásico. De ello nació un disco precioso.

    Otro ejemplo de la importancia de un productor… cogemos a La oreja de Van Gogh, liderados por Amaia Montero, mujer que te puede gustar más o menos, pero que tiene una voz bonita y con posibilidades. Luego, cogemos a Bebe o a Nena Daconte, que tienen la misma intención comercial, y hay un abismo de calidad entre los discos. ¿La diferencia? Alejo Stivel no es Carlos Jean.

  2. puf… ¿amaya montero una voz bonita y con posibilidades? lo siento frozen pero NOOOOOO. Amaya Montero no tiene voz. Ni posibilidades. Respeto que te guste. Respeto que disfrutes su música aunque a mí me resulte incomprensible!!!! Pero una buena voz no es la de esa chica, seamos objetivos. Amaral tiene buena voz, incluso a pesar de que su música no me parece buena, esa chica sí tiene posibilidades vocales. Pero Amaya… (buen rollo a pesar de todo, eh?, lo mío con la oreja es una cruzada personal, ja ja ja)

    Bueno, que me despisto del tema central, los productores. A veces, y en esto sí doy la razón a Frozen, a veces son necesarios… El productor de U2, olvidé su nombre, dios, fue cojonudo y cuando lo cambiaron en uno o dos discos, no recuerdo, la cagaron bien! Seguro que lo despidieron para grabar la bazofia que es su último trab ajo. O, por remontarnos a algo más clásico, cojonudos eran los productores de The Doors, de Deep Purple… Por no hablar del modernísimo rollo house, que no controlo, pero en el que los productores son tan importantes. Pero cuando homogenizan el sonido, como dice Casshern, yo también los odio. Creo que los artistas pierden muchas veces su esencia con tanta remezcla y atrezzo!

    Bicos, meus!

  3. Frozen dice:

    Precisamente he dicho que no me gusta La oreja de Van Gogh, que creo que es un gruop que podría tener muchas posibilidades pero que es por decirlo a las claras, una autentica mierda. Resulta difícil hablar de grupos comerciales y odiados pues generalmente como se te escape el más mínimo piropo se te echa encima. Para mí Amaia tiene una voz bonita. Y no, La oreja de Van Gogh no me gusta, nada de nada, porque no me gustan sus canciones y porque su producción me parece horrible. Homogeneizada, como dice Casshern. Ponía ese ejemplo para hacer el contrapunto con Bebe y Nena Daconte, que son comerciales todo lo que quieras, pero que con una buena producción tienen discos bastante decentes y heterogéneos dentro del panorama comercial (y hablo del panorama comercial, no me vengais ahora a compararmelos con Radiohead, por ejemplo). Y sin embargo, Mai Meneses (Nena Daconte) tiene (en mi opinión) una voz mucho más limitada que Amaia, sin embargo, en el disco luce mucho más y a mí personalmente me gusta mucho más. Y en eso, ayuda la calidad de las canciones, y ayuda la producción.

    El problema es el que dice Casshern, los buenos productores escasean y todos tienden a homogeneizar y a arreglar las canciones por la vía rápida y fácil. Pocos riesgos, poca creatividad.

    Los productores son en definitiva, importantes, pero escasean los buenos.

  4. Pcbcarp dice:

    ¡Bueno! Aunque como de costumbre no conozco la mitad de los grupos de los que hablais (siempre me digo que tengo que ponerme al día, pero nunca me pongo) tienes toda la razón con los productores. Por otra parte, Frozen, una buena producción que produce un buen producto final es algo que se agradece, pero el factor olvidad es la parte de dichos productores en el pastel. Tengo cierta familiaridad con los contratos de edición musical y de producción y demás y no hay área del Derecho en que se perpetren cosas más leoninas, con el añadido de que lo que se firma es para toda la vida, incluida la de tus nietos. En muchos casos, sobre todo en primeros discos, el porcentaje que cobra el así llamado autor sobre sus derechos de propiedad intelectual es del 12 y medio por ciento. El resto se lo llevan todos los demás. sin contar, por supuesto, la parte de la SGAE. Es la pera. Eso sí, hace un par de años tuve que negociar una liberación con Sony Music y el ejecutivo se quejaba amargamente del daño que les hacía el top manta y las descargas de internés y que así quién arriesgaba en el negocio etc. etc. Lo de siempre, vaya.

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