Educadamente malos

noviembre 15, 2007

El dos de noviembre Javier Pérez de Albériz se despedía de los lectores en su blog alojado en El Mundo. El blog aunque era de crítica televisiva no en pocas ocasiones dictaba una línea muy alejada a la de Pedro J. Ramírez, perdón, a la de la editorial. Nota fuera del tema: no entiendo por qué hay todavía editoriales en los periódicos españoles, salvo El Público. ¿Miedo a mostrar la cara? En la época de la dictadura era comprensible pero ahora solo se usa cómo ambigüedad personal para no poder denunciar a nadie de forma directa. Volvamos, la última vez que mostró su clara disconformidad con la editorial de El Mundo, fue cuando se produjo la sentencia del 11-M, el 31 de octubre en la entrada de ese día se podía leer tapado tras una cronología del dispositivo que las distintas cadenas hacían sobre el evento, una dura crítica hacia los propulsores y partidarios de la conspiranoía del atentado, entre los que es encuentra El Mundo.

En cambio y pese a lo que sería normal no le despidieron. No le han puesto de patitas en la calle. Se ha ido el propio Albériz, los motivos los ponía en la última entrada:

Por cierto ¿Recuerdan qué es un blog? Según la Wikipedia, “un sitio Web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores, apareciendo primero el más reciente, donde el autor conserva siempre la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente”. Actualmente, en un medio de comunicación donde su opinión no coincidiera con la opinión del blog jamás eliminarían el blog. O al menos no lo harían de golpe, castrándolo a la vieja usanza. “¡Defendemos la libertad de expresión!”, dirían muy ufanos.

Serían mucho más sutiles. Lo quitarían de los lugares más visibles, lo irían arrinconando, no actualizarían los comentarios, probarían suerte con otros blogs para sustituirle… Puede que incluso, en un alarde de “propaganda negra”, lo utilizasen como muestra de la libertad que se respira en ese medio.

El escritor inglés Aldous Huxley escribe en ‘Un mundo feliz’: “el mayor de los triunfos de la propaganda se ha conseguido, no haciendo algo, sino absteniéndose de hacerlo”. Es decir, ocultar en lugar de censurar. Confinar en lugar de mutilar. Menospreciar en lugar de silenciar.

Esto no viene de ahora – “El arte de la guerra” de Sun Tzu – pero cada vez es más fino, más enrevesado y difícilmente apreciable. Le dan mil vueltas al asunto para hacer saltar la chispa en el otro, para que el otro se cabree y luego levantar las manos abiertamente y decir “yo no he hecho nada” o “yo soy una demócrata y usted un reaccionario que no sabe comportarse”. Hinchar los cojones como se conoce de toda la vida pero con la brillante cualidad de luego poder seguir diciendo “libertad de expresión”, “progresista”, “liberal” o lo que se tercie. Y que nadie ose a discutirlo por que entonces ya le puede caer de fascista en adelante.

Anteriormente estaba todo más claro, éramos más sanos, nos hemos vuelto enrevesados, el ir de claro, el decir no a la primera – independientemente que lleve o no razón – esta mal visto, ahora hay que ser educadamente malo para que el otro diga también no sin darse cuenta.


Sicko, la falsa felicidad de sentirse protegido

noviembre 4, 2007

En la noche de todos los santos, o Halloween cómo se conoce en Yankilandia, salí, terminando ya la noche y en una pacifica conversación sobre el trabajo. Uno dijo que ya tenía seguro médico privado. El mismo que dijo que nosotros, nuestra generación, nos jubilaríamos a los setenta y cinco. Tampoco nadie pidió argumentación, en las noches que se hace de día no se deben pedir argumentaciones, pero me quede con el dato. Además recordé que un familiar –mínimo- mío tiene seguro privado, y hace algún tiempo en una conversación se llegaba a la conclusión de que mejor hacerse X pruebas por lo privado y no esperarse a la Sanidad Pública.

Casualidades o no, hace dos noches veía Sicko, el último documental de Michael Moore. Quizás menos trascendente que sus dos anteriores, por que en este a diferencia de los otros no se habla de un gran número de muertes, ni de armas, es más un tema social. Y claro, lo social en EEUU no interesa, son de mercado libre, el mismo mercado libre que dejo que se pudriera Nueva Orleáns tras el paso del huracán Katrina. Sicko trata sobre el sistema sanitario norteamericano, allí no hay Sanidad Pública porque cómo decía Reagan:

Me llamo Ronald Reagan. Uno de los métodos tradicionales de imponer el socialismo es por medio de la medicina. El médico pierde libertad. Es como decir una mentira y una lleva a la otra.

Un médico decide que quiere ejercer en una ciudad y el gobierno debe decirle: “No puedes vivir en esa ciudad, ya tienen suficientes médicos, debes ir a otro lugar”.

Todos sabemos lo que pasa una vez que sientas el precedente de que el gobierno determine el lugar y los métodos de trabajo de un hombre y luego lanzarán otros programas federales que invadirán la libertad que siempre tuvimos en este país. Hasta que un día nos daremos cuenta de que tenemos socialismo.

Y no hace falta decir el porqué de su fobia, miedo y repulsa que tiene el pueblo americano por todo lo que lleve el nombre de socialismo o comunismo. El problema del libre mercado, del sueño americano es que se insensibiliza a la larga, la sociedad va como loca para conseguir objetivos, la casa, el coche, la piscina, el móvil… y para todo eso hace falta mucho dinero. Y el dinero llama el dinero. Y si algo quieren las aseguradoras es dinero. Quizás si hablamos de ordenadores no tiene trascendencia cuando hablamos de evitarse una posible resonancia magnética que detecte un posible tumor cerebral… la cosa cambia.

Me llamo Linda Peeno. Estoy aquí principalmente para hacer una confesión pública. En la primavera de 1987, como médica negué a un hombre una operación que le habría salvado la vida y provocó su muerte. Ninguna persona ni grupo me responsabilizó de esto porque lo que hice fue ahorrarle medio millón de dólares a la empresa. Además con esta actitud me aseguré la reputación como una buena directora médica y mi progreso ininterrumpido en el campo de la atención médica. Pasé de ganar unos cientos de dólares por semana como revisora médica a tener un ingreso de seis cifras como ejecutiva médica. En mi trabajo tenía una tarea principal, que consistía en usar mi pericia médica para el beneficio financiero de la organización para la que trabajaba. Y me dijeron en repetidas ocasiones que no rechazaba la atención sino que simplemente rechazaba el pago. Sé que los seguros médicos mutilan y matan a los pacientes, así que estoy aquí para hablarles de su trabajo sucio. Me horrorizan los cientos de documentos donde escribí esa palabra letal: “Rechazado”. Gracias.

Llegado a este punto es donde la cosa me pone. Por que a mi ciertamente lo que les pase a los yankis y su puñetero mercado libre no me afecta demasiado en el día a día pero si observo ciertos paralelismos en lo que sucedió allí y en los sucede AHORA aquí. Veamos: ¿Dónde comenzaron los seguros médicos? Recapitulemos (17-02-1971, grabación en cinta magnética)

Ehrlichman: Limitamos los problemas del vicepresidente a un tema: si deberíamos incluir a las organizaciones de mantenimiento de salud como Permanente de Edgar Kaiser.

Nixon: Le diré una cosa… Sabe que no respaldo estos programas médicos.

Ehrlichman: Es una empresa privada.

Nixon: Me interesa.

Ehrlichman: Edgar Kaiser tiene fines de lucro con Permanente. Y la razón por la que lo puede hacer… El Sr. Kaiser vino y hablamos de esto. Y profundicé en el tema, todos los incentivos son para brindar menos atención médica porque cuanta menos atención brinden, más dinero ganarán.

Nixon: Vale.

Ehrlichman: Y los incentivos son importantes.

Nixon: No está mal.

Al día siguiente Nixon hizo aparición pública anunciando el nuevo sistema sanitario, y como no, proclamándolo como el mejor posible. En los años posteriores los pacientes recibieron menos y menos atención en la Sanidad Pública. Cada vez más demora en el hospital público de la zona y menos calidad de servicio. ¿Ya les suena la historia verdad? ¿Ya les es más familiar? Les ha recorrido un frío escalofrío por todo el cuerpo ¿Verdad? Volvamos al principio y la seguridad de tener un seguro médico privado.

Donna: Si me hubieran dicho hace 10 años que nos pasaría esto por el seguro médico, yo hubiera dicho que eso era imposible. En EE UU no dejaríamos que eso le sucediera a la gente.

¿Se acuerdan? Lo puse el viernes en Balas Marcadas como adelanto. Diez años para que la seguridad, el privilegio de tener un seguro médico privado se vuelva en contra de uno, de que sea la única salida a tener asistencia médica, de no tener el privilegio sino eres rico de contraer una enfermedad grave… Sean felices, si pueden.


Beckham, Murdoch y sensación de vivir

agosto 16, 2007

Hay días o momentos durante un día que creo que vivo en la serie de principios de los noventa de “Sensación de vivir”. ¿Se acuerdan no? Grupo de adolescentes más pijos que un ocho afincados en Beverly hills que tenían líos y deslíos entre ellos, con algún padre descarriado y algunas ovejas negras para representar todos los extractos de la sociedad: la empollona, el rebelde, el padre drogadicto… donde en la mayoría de los episodios el principal entramado era el color de uñas que elegía la rubia buenorra o la morena niña de papa perfecta. En fin, un éxito en todo el mundo y que éste país tuvo la fortuna de recibir a los “actores” en honor de multitudes y de bragas mojadas de quinceañeras y de sus madres.

Pues ahí mismo me veo yo, rodeado de todos esos, sin muertos, bombas, guerras, fanatismos, políticos, países, historia…. Nada, solo el esmalte de uñas rojo y otro negro. Apoteósico. El dilema cómo se imaginarán es grandioso, así que al final y tomando una buena decisión, cojo ambos, los mezclo y me pinto las uñas. El color que sale de la mezcla es un color rojo pasión oscurecido que resulta sobrio pero a la vez atrevido y un puntito alocado. Un color que es rodeado por Beckham o por Murdoch, el magnate de las comunicaciones, por Elsa Pataky o por ese gigantón chino que se casó con la mujer enana, por la Copa América o por la Presley, por la Pantoja o por las vacaciones de los reyes… Una sensación de vivir sin vivirlo.

Desde que Beckham está en los Estados Unidos no hay telediario o periódico que no diga nada de él o de su esposa. Así somos de buenos los españoles nos dicen que nuestro país huele a ajo ¿y qué hacemos? Hacer de mamporreros para que la susodicha disfrute mejor del cuerpo perfecto de su marido o de quien sea. Parece que no sucede nada más en yankilandia, nada, lo único relevante es Beckham. Un inglés conquistando América y un americano conquistando Inglaterra, así es Rupert Murdoch, con los periódicos The Sun y The Times, el consejo de Aznar y su apoyo a Blair y su admiración a la Thatcher deja bien claro sus metas. Y aboga en todo momento por el pensamiento libre único a través del dinero.

Tampoco hay semana en que no salga Elsa Pataky mostrando cuerpo en alguna publicación, para que luego digan que somos racistas. Ella es de padre español y madre rumana y no veas lo orgullosos que estamos de ella y lo afectuosos que llegan a ser algunos en la más absoluta intimidad solitaria. Ella si mal no recuerdo no se dejó ver por la Copa América, seguro que en la próxima estará por Valencia viendo esa gran competición, de interés mundial, ¿Alguien se acuerda de quién quedo tercero? Cuidado que la pregunta tiene trampa…

En ese mundo que les estoy contando con ese color rojo molón nunca quedará tercera la reina del mismo, que no se llama Sofía, ni Letizia, esa segundona que no levanta ninguna expectación cuando sale en las portadas de la prensa rosa (color primo-hermano al nuestro) en bikini. Es nuestra querida, ya adoptada aunque sea filipina y viva en Miami, Isabel Presley, única e irrepetible creando sensación de vivir. Aunque claro en este color hay pequeños matices, que nos llena por dentro dándonos esa sensación tan vital, me refiero a la pareja del gigantón chino y la mujer más pequeña del mundo. Si, eso nos da vida, y tapa ese otro color tan parecido al rojo que tanto nos gusta. Ese rojo oscuro más denso y con menos brillantez. El color propio del hilillo de sangre que sale de una oreja al reventarse el tímpano o de la cabeza al recibir un balazo… balazo por ejemplo que llega de un campo de disidentes en China.


Ivo Markovics reales

julio 29, 2007

Vi y viví lo peor que hay en la naturaleza humana. Se quedó marcado en mi interior a sangre y fuego y no podrá borrarse jamás. Me tuvieron meses esposado con los brazos atrás y arrodillado. Si me dormía y se me caía la cabeza hacia delante, me daban una patada. Los animales tienen más moral que ellos.

Ivo Markovic es uno de los personajes de “El pintor de batallas” la última novela, excluyendo la saga Alatriste, de Pérez-Reverte. Cuando leía esta mañana el reportaje de El País sobre Ashraf Alhajuj, me acordé de Ivo Markovic, de su mirada al mundo, de su fin después de volver del infierno, de llegar de nuevo al paraíso irreal. Ashraf es el médico de origen palestino acusado por las autoridades libias, junto con cinco enfermeras búlgaras, de haber inoculado el virus del sida a más de 400 niños. Ahora le toca quizás la parte más difícil, volver a la vida normal.

En una de las páginas así lo reflejaba Reverte bajo Markovic, sentarse en la terraza de un bar y escuchar a la gente preocuparse por el color de su traje nuevo, la memoria de su ordenador o las horas que se pasa su hijo jugando a los marcianitos con la consola. Concluía que no se habituaba a aquello. Que todos le parecían locos, trastornados, ajenos a la realidad. En otro episodio del libro le preguntaba a Faulques – El pintor de batallas – si los normales eran ellos o los que vivían en el limbo, si todo aquello que se hace en las guerras era lo normal en realidad de la condición humana. Faulques, asevera que quizás en las guerras solo había gente normal haciendo cosas realmente naturales a ellas, que lo demás era artificio.

Cuando el desastre devuelve al hombre al caos del que procede, todo ese civilizado barniz salta en pedazos, y otra vez es lo que era, lo que siempre ha sido: un riguroso hijo de puta.

Se puede leer en el libro. Ashraf es un Ivo Markovic real, de carne y hueso, no retratado por un escritor. Teniendo la cruel certeza de saberse hombre. Solo espero que no tenga a ningún Faulques por que entonces creo que una vez descubra la verdad no le quedará mucho más que hacer que volarse los sesos. Por último y para cerrar, para aquellos que piensen que el ser humano se hace malo a través de los años, que aún hay esperanza y quieren cambiar el mundo no me viene nada mejor que esto:

Había ocurrido en la confusa línea de demarcación serbocroata, poco antes de Vukovar. El pueblo se llamaba Dragovac: una iglesia ortodoxa, otra católica, un ayuntamiento, un polideportivo. Un lugar campesino, tranquilo. El conflicto de los Balcanes había pasado por allí sin ruido aparente; la única huella visible era un solar arrasado donde antes se levantaba la iglesia católica. Por lo demás no había ninguna casa incendiada, en ruinas o con huellas de combates ni disparos. Los habitantes se dedicaban a sus tareas y apenas se veían soldados. Todo habría sido casi bucólico de no mediar un detalle: los croatas de Dragovac, un centenar de personas, habían desaparecido de la noche a la mañana. Allí sólo quedaban serbios. Corrían rumores de otra matanza; así que Faulques y Olvido se proveyeron de salvoconductos del ejército yugoslavo y viajaron por la carretera que corría a lo largo del Vrbas. Llegaron a Dragovac por la mañana, cuando casi todos los vecinos estaban trabajando en el campo. Estacionaron el coche frente al ayuntamiento y pasearon sin que nadie los molestara. No hubo hostilidad, ni cooperación; a cada pregunta la gente respondía con evasivas o silencios. Nadie sabía nada de croatas, nadie había visto croatas. Nadie los recordaba.

El único incidente ocurrió en la explanada donde estuvo la iglesia católica, cuando dos milicianos con el águila serbia en las gorras les pidieron la documentación. No foto, fue el comentario. Verboten. Prohibido. Al principio Faulques se inquietó, pues pronunciaron verbluten; y aquello significaba morir desangrado —más tarde consideró que no era mucha la diferencia, y que tal vez eso mismo habían querido decir—. Una oportuna sonrisa de Olvido, unos cigarrillos y algo de charla distendieron el ambiente. Los milicianos tampoco sabían nada de croatas. Punto final, concluyó Faulques. Vámonos. Volvieron al automóvil, y estaban a punto de salir del pueblo cuando pasaron ante el polideportivo. No se veía un alma. De pronto él tuvo una sensación extraña y detuvo el coche.

Se quedaron sentados, Faulques con las manos en el volante, Olvido con la bolsa de las cámaras en el regazo, mirándose. Luego, sin pronunciar palabra, bajaron del coche y caminaron. No había nadie, excepto un niño que los observaba de lejos, junto a un árbol seco. Flotaba algo siniestro en el ambiente, en la ausencia de sonidos del edificio de cemento gris, tan sombrío y desierto que ni siquiera los pájaros volaban por encima. Y cuando pasaron bajo el arco de entrada y salieron al campo de fútbol desprovisto de césped, con la tierra removida y aquel curioso olor, Olvido se detuvo, estremeciéndose. Están aquí, dijo en voz baja. Todos. Fue entonces cuando se les unió el niño. Los había seguido, y ahora fue a sentarse cerca, en una grada del estadio. Debía de tener ocho o diez años y era flaco, rubio, de ojos muy claros. Un niño serbio. Llevaba una tosca pistola de madera metida en la cintura del pantalón corto. Y entonces, sin que ninguno de los dos hubiese pronunciado una palabra, el niño sonrió. ¿Buscáis croatas?, preguntó en inglés escolar. Después, sin aguardar respuesta, acentuó la sonrisa. En este pueblo no encontraréis ninguno, dijo burlón. Nema nichta. Aquí no hay croatas ni los hubo nunca. Entonces Olvido se estremeció otra vez, como si por aquel lugar corriese un soplo de aire frío. Lo sabe igual que tú y que yo, murmuró. Pero Faulques negó con la cabeza. Lo sabe mejor que nosotros, dijo. Y le gusta. Luego alzó la cámara para enfocar el rostro del niño: los ojos helados como escarcha, y aquella sonrisa despiadada y maligna.


Falsas verdades de paz

junio 25, 2007

Seis soldados de las fuerzas españolas enviadas han muerto en el Líbano, esos soldados como sus compañeros allá desplazados están bajo el mando de la ONU. ¿Pero qué hacían allí nuestras tropas?, ¿En misión de paz? Me descojono de la risa. Recapitulemos.

Hace casi un año, Hizbulá secuestró a dos soldados israelíes en el sur del Líbano, tras la incursión de éstos con otros homólogos de profesión en territorio hostil. Por aquel entonces la cosa ya estaba más que caliente en la frontera sur de ambos países. Los bombardeos en ambas direcciones fueron continuos. ¿Quién tiro la primera piedra? Es el cuento de nunca acabar. Pero Israel tiene un ejercito, éste apunte es importante, y decidió comenzar a bombardear alegremente a toda la parte sur del Líbano, destrozando y dejando en las ruinas ciudades cómo Rmeil dónde aseguraban que eran zonas donde Hizbulá tenía sus bases. Mientras tanto el gobierno libanés estuvo a verlas venir y un representante del partido de Dios (Hizbulá) niega que ellos sean los responsables de los famosos misiles que cayeron al norte de Israel. Además con mofa incluida, si llegamos a tener misiles de tanto alcance se iban a enterar esos… venía a decir el portavoz.

Mientras el primer mundo se horrorizaba y por los telediarios entre otras cosas cubrían noticia diciendo que se estaban evacuando los últimos extranjeros en la zona, que qué angustia la de tener europeos por aquellas tierras de vacaciones… en la ONU decían muy amablemente a Israel que dejará de bombardear al Líbano, que vale que haya en su territorio malos malotes pero que se iban a cargar el país a ese paso. ¿Por qué no hicieron nada más? ¿Por qué no dijeron a Israel que parará de destruir un país entero? Porque Israel es muy amigo de EEUU y por tanto la ONU está capada. ¿Por qué? “Jo yo quiero la paz” “no a la guerra” ah no que eso solo es para Irak. Veamos estaba capada por su propio funcionamiento. Las naciones unidas están formadas por una asamblea general donde están representados todos los países, pero es simbólica, fachada, aquí es donde reside el problema. Puesto que formula recomendaciones, solo eso, no toma ninguna decisión. Las decisiones son tomadas por el consejo de seguridad de las naciones unidas, formado por cinco países que tienen derecho a veto, es éste derecho el que en realidad decide si se hace tal o cual cosa. Basta con que uno de los cinco miembros no esté de acuerdo, y dicha acción no se ejecuta. ¿A qué no adivinan quienes son esos cinco países? Se lo digo, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Rusia y China.

Atando cabos ya saben la respuesta de porque la ONU solo podía lanzar amenazas, Israel sabiendo del permanente veto de EEUU fue haciendo y cuando pensó que ya había hecho la limpieza levantó la mano y su amigo fue a preguntar que querían. ¿Se acuerdan del viaje de Condoleezza a Israel? Pues eso. Al fin la ONU podría actuar, claro que no contra los invasores que bombardearon un país entero para luego pasar a un ataque terrestre. No. Tenían que entrar en un país que antes de todo aquello estaba en paz y veía un futuro prospero gracias al turismo en misión humanitaria y para controlar y terminar con los posibles malos malotes (Hizbulá) que quedaban por allí sueltos.

Los libaneses como suele pasar en estos casos y ante tales circunstancias se han ido radicalizando, claro que con decir que están todos locos se termina mucho antes, por consiguiente la acción israelí tuvo el efecto contrario y Hizbulá ahora está más fuerte que nunca, siendo el país un nuevo nido para Al Qaeda. Las fuerzas de la ONU la verdad sea dicha no son el paladín de la eficacia y la mano dura y el Líbano a pasado a ser otro punto caliente, la misión de paz es cada día menos de paz y ocurren cosas como la acontecida. Y cada vez será peor.


Niño rico, puta millonaria

mayo 3, 2007

Alejandro Magno murió en su afán inagotable por ser el amo y señor de todo el mundo. Lejos de su Macedonia natal, en Babilonia a los treinta y dos años, una muerte misteriosa puso fin a sus días. En cada una de sus conquistas iba delante de sus tropas, en primera línea con su inseparable caballo Bucéfalo. Unos dos mil doscientos años después Harry quiere emularlo, pero para comenzar tiene expectativas más modestas, como “servir a mi país”.

No me refiero a Harry Potter sino al menudo de los príncipes de Inglaterra. Se nos va a Irak para como dice él a servir a su país. Lástima que sea por poco tiempo ya que le darán un permiso especial, a ver quien es el general cojonudo que se lo niega, para poder preparar un concierto internacional como cerebración el décimo aniversario de la muerte de su madre. Su madre es Lady Di, esa Maria Teresa de Calcuta del siglo XXI que quitaba minas antipersona llevando trajes de millones de pelas y follando con un magnate egipcio multimillonario.

El chico se le ve emocionado, a sus veintidós años ya es todo un hombre, y va a Irak como un soldado mas… bueno si quitamos el trámite del permiso que se entiende que es por fuerza mayor, si quitamos que va voluntariamente, si quitamos que no va porque es la única salida “laboral” que tiene, si quitamos que treinta tíos van a estar hasta cuando vaya a limpiar sus reales intestinos para protegerlo, si quitamos que para despedirse organizó una fiesta de despedida intima pero por todo lo alto en que emocionado, con lagrimillas en los ojos y el moquillo colgando confesaba: “He esperado durante tanto tiempo que ahora sencillamente quiero marchar. Ir a Irak es una sensación maravillosa y emocionante”… etcétera, etcétera, menos todas esas minucias será, seguro, un soldado mas.

Otros son más listos e intentan emular al “hijo de Amón” dando pataditas a un balón, sin correr riesgo alguno aunque sea fingido, pasar por la vida por la patilla, riéndose de todos, no pagando nada y cobrando una pasta gansa por hacer lo único que saben hacer, jugar a fútbol. Me refiero a la Morsa que tiene el Barcelona como jugador, que dentro del campo es tan bueno como “humilde” fuera de él. Cuando lo tienen bien cogido, asesorándole en cada momento lo que tiene que hacer y decir el chico hace creer a la humanidad la imagen que quieren proyectar. Si le dejan un ratito solo, su inteligencia y su vanidad hacen acto de aparición. Soy de los que disfruta de un partido de fútbol, el más reciente el Liverpool Chelsea, entendido como apología del esfuerzo, de la lucha en equipo, de la entrega y la pasión, como dice Javier Pérez de Albéñiz. Pero una cosa es eso y otra un fantasma con un medallón en el cuello de oro dibujando una R, ridículamente vestido pidiendo paz en el mundo y ayuda para erradicar el hambre. No soy políticamente correcto y objetivo, lo sé, quizás el problema de ello sea como dice Reverte: “No hay nada mejor, lo admito, para la objetividad, la equidistancia y la corrección política que no haber leído nunca un puto libro.”

Sea como sea, tanto Harry como el palas, como tantos otros son hijos ricos, que cada vez hacen más ricos indirectamente o directamente, queriendo o sin querer a los mismos de siempre, que aunque van de traje y corbata ejercen de un modo limpio y sigiloso la profesión más antigua del mundo. Niño rico, puta millonaria.


Dependencias peligrosas

febrero 3, 2007

Tras la segunda guerra mundial, Estados Unidos se vio obligado a crear y luego mantener una industria armamentística de enormes proporciones para el sistema de defensa. Eisenhower, en su discurso de despedida de presidente de la nación, mostró a la sociedad norteamericana el peligro que se corría si ignoraban las graves implicaciones que suponía este, “La posibilidad del ascenso desastroso de un poder mal asignado existe y seguirá existiendo. Nunca permitamos que el peso de esta combinación ponga en peligro nuestras libertades o el proceso democrático”.

En teoría la parte militar debía estar al servicio de la sociedad, ahora la sociedad norteamericana esta al servicio de cómo bien definió Eisenhower el complejo militar-industrial. Formado por el pentágono, los fabricantes de armas, los contratistas y los asesores, todos ellos juntos, llevan el timón de ese Titanic llamado Estados Unidos. Cuando escuchamos presupuesto de defensa, nos imaginamos, aviones, tanques, vehículos, bombas, soldados, armas… pero obviamos que para la gran mayoría es un negocio más, donde la guerra es su lugar de trabajo al que hay que ir si o si. Existe una competencia voraz por conseguir entre las empresas del sector contratos del gobierno. La industria tiene que seguir siendo rentable para sus accionistas y para ello deben encontrar nuevas formas para lograr que el gobierno siga comprando el producto. El modelo bélico americano ha acabado siendo una pieza imprescindible, por cada soldado, hay cientos de personas suministrando todo tipo de necesidades para que él pueda matar o ser asesinado a gusto.

Donde todo empieza es en el pentágono. El vendedor – los fabricantes de armas – se presenta en el pentágono, como “Avon llama a su puerta”, y vende la moto, le pone a su producto un precio menor que el real, exagera sus capacidades y no le pone ninguna pega. Una vez la propuesta es aceptada, empieza a llover el dinero en el mayor número de distritos electorales posibles. Ya tenemos dos partes cubiertas, falta la tercera que forma el núcleo, el congreso. Para el congreso el gasto en defensa implica trabajos. Perder cien puestos de defensa supone esa cifra multiplicada por cuatro o cinco en número de votos menos para un diputado qué tiene el deber de llevar comida a su casa.

A estas tres partes se ha añadido otra, los contratistas, los soldados americanos ya no se dedican a pelar patatas o a limpiar con un cepillo de dientes los retretes, ahora lo hacen empresas contratadas especialmente para esos servicios. Después del 11-S más de setenta empresas fueron contratadas para Afganistán y/o Irak, diez de las que obtuvieron mayores contratos tenían en sus filas a funcionarios que trabajaron en el pentágono o en otras áreas del gobierno. La compañía que obtuvo más contratos fue Halliburton, ex-compañía del actual vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney y su filial Kellogg Brown & root, el escándalo se destapó, todo el mundo se enteró, pero Cheney sigue en su cargo.

El vicepresidente del país más poderoso del mundo no es otro que un contratista, pero todo es totalmente legal. En la actualidad y tras un largo y laborioso proceso, se ha creado una perfecta telaraña donde nada escapa y todo se mueve al unísono, las redes están tan entrelazadas, que las fuerzas políticas y financiaras han acabado siendo una misma gente. En el 2005 el presupuesto asignado al pentágono fue de cuatro cientos mil millones de dólares, ese mismo año, las ganancias aumentaron en más de un veinticinco por ciento, ¿Qué razón más poderosa que esa para no terminar la guerra?

Por último, los asesores, sin ninguna vinculación con el ciudadano de a pie, establecen planes de futuro para su país, estos asesores forman parte del actual gobierno, se han ido adhiriendo poco a poco, sin hacer ruido, hasta ser ellos mismos la cúpula de decisiones de todo un país, masticando la información, convirtiendo y omitiendo a su antojo datos… creen que la gente no necesita saber, no se puede ni se debe aceptar. Desgraciadamente ha sido aceptado de forma rotunda.

PD: Ésta entrada en realidad es un articulo para una revista que finalmente quedo cancelada su realización, espero que les guste.