Cosas de un vago nauseabundo

octubre 22, 2007

Ay que vago estoy, ya no escribo y leo cosas que no se pueden decir, no vaya a ser que venga alguien y me llame nazi. Por las mismas por leer el Corán sería musulmán o véase la gracia por leer la Biblia sería cristiano. Claro que la mayoría de los cristianos no la han leído y lo son, y los hay incluso creyentes. ¡Que cosas!

Pero me desvío, estoy huelguista sin motivo, vago, perro. Como nos gusta decir perro a los españoles, cojones. Para que luego digan que no nos une nada. Perros, ladrones, políticos, reyes, dictadores, republicas, guerras de fuera y sobretodo de dentro, el morbo, el regocijo en la mierda, bodas, asistiendo a entierros mientras hablamos del grano que nos ha salido en el culo, mentiras, canallas, soplapoyas… y Alonso. No nos olvidemos de Alonso, gracias a él ha vuelto a nuestro vocabulario eso de “Maldito perro ingles”. Lo confieso, hasta me excito un poco cuando la escucho. Parezco, ahora que lo vuelvo a releer, el anuncio de El País. ¡Ay si Polanco levantara la cabeza! He dicho Polanco no se vayan a confundir ustedes con esto de la lectura rápida, que no son Alonso y todo sea que se salgan por los nervios al ver fantasmas del pasado. Aunque a más de uno le gustaría, nuestro querido Mayor Oreja, quien bien que se vivió durante la dictadura venía a comentar esta semana en su libre y grande; tener un tío que durante aquella época fue director del Gabinete Técnico del Ministerio de Asuntos Exteriores (1962) y subsecretario del Ministerio de Información y Turismo (1971) – Marcelino Oreja Aguirre – facilita tener una visión de aquella España un poco deformada.

Me vuelvo a despistar, estoy ido, me desconcentro fácilmente, incluso por no hacer, ni veo cine. Nada. Y tengo unas cuantas pendientes, pero no me apetece ni ver. Estoy absorto, todas las noticias me parecen de poca chicha, que si Rajoy con el mensajito, el otro con el referéndum, el otro no me digas José Luís llámame… Que hastío de país, de medios de comunicación, de todo. He llegado a tal punto con la desgana que a la vez que leo el libro ese pecaminoso y me dejaría en muy mal lugar, me releo La nausea, para reconfortarme de que uno no esta tan loco cómo pueda parecer. A parte de las dos lecturas estoy con dos discos que me tienen ensimismado. PJ Harvey con White Chalk y por otro lado Radiohead con In Rainbows. Ya ven, maldito necio dirán algunos, maldiciendo por un lado de todo lo que huela a inglés y por otro escuchando a esos herejes infames. Nadie es perfecto, pero entre Marisol y Polly Jean, elijo a la huesuda británica, llámenme vendido si quieren.

Hablando de vendidos, la realeza española esta que trina por la filtración de la conversación de nuestro Juan Carlos con nuestra Espe. Vaya pareja. El monarca le susurro eso de:

Le he dicho a Rouco Varela que recen menos por mí y la monarquía y se ocupen más de la Conferencia Episcopal que controla a la Cope. Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma irá a la montaña.

No sé si por mi estado de alejamiento, retiro y dejadez pero, yo tengo una pregunta. ¿Desde cuándo el rey de España se nos ha convertido al Islam? Pues vaya faena le hace a la reina, otra vez cambiarse de religión.


En punto muerto

junio 30, 2007

Dos días desconectado de todo y todos, dos días sin acercarme a un ordenador, sin usar Internet, sin leer ningún periódico, de ningún tipo y en todos los formatos existentes. No ver ningún telediario, noticia, solo el eco de que Rodrigo Rato vuelve por navidad, bueno por navidad exactamente no, pero se me entiende. Dos días sin tener la más mínima intriga o ganas de saber que pasaba en esa gran bola ahuevada que algunos intentan cuadrar. Nada de nada y la verdad dicho sea de paso me apetece enormemente seguir de este modo.

Leyendo en estos dos días un libro, estando sobre las nueve, hora de noticias, con los perros, bueno con los dos más grandes. Se quieren los cabrones, aunque algún día de los bocados y dentadas que se lanzan alguno, o ambos, se quedará sin parte de alguna oreja. Se llevan poco más de un año y aun son muy jóvenes. Cuando te lamen te dejan la cara llena de babas y uno de ellos cuando bebe sumerge toda la cabeza para refrescarse y ahí va él corriendo pareciendo una fuente andante hacía mi. Le digo su nombre serio para que no se lance pero aún así me ducha gratuitamente mientras el otro intenta morderle el rabo.

El ordenador termina acelerando el proceso de la vida, el ritmo de la vida. Las mejoras en vez de ayudar, terminan por hacer más rápida la consecución de las cosas y cómo ya lo tienes hecho haces otra cosa. Y cada vez más acelerado, antes lo que querías para hacer una cosa bien, ahora ya no te sirve porque quieres hacer dos en el mismo intervalo de tiempo. No me refiero solo al ordenador, a cualquier aspecto cotidiano de la vida. Nos auto-imponemos, influenciados por la sociedad, es decir por nosotros mismos, una aceleración constante hasta estallar y decir basta. O parar, detenerte, poner punto muerto a tu vida y desconectar de todo en cuanto te rodea.

Y para eso no es necesario ir a la playa de Benidorm, a las montañas de los Alpes o perderte en un pequeño pueblo de Italia. Para eso hace falta ganas. Veo el lector de blogs a rebosar, veo mails por todas partes, todos ellos de publicidad, claro está, y por supuesto no puede faltar la oferta del alargamiento de pene. Gracias, pero va a ser que no, me gustaría responderles.

Mientras escribo esto, escucho el largo “Hail to the thief” último disco de estudio de Radiohead, comprado hace tres días por siete miserables euros. En esa misma compra adquirí “El pintor de batallas” el último de Pérez-Reverte que no es de la saga Alatriste. Llevo unas cuarenta y cinco páginas leídas, tremendo. Me quedo con esto:

Qué curioso había dicho ella –entre cadáveres despojados y agonizantes, un guerrero remataba a culatazos a un enemigo caído semejante a un crustáceo, completamente cubierto con casco y armadura-, que casi todos los pintores interesantes de batallas sean anteriores al siglo XVII.

A partir de ahí nadie, excepto Goya, se atrevió a contemplar a un ser humano tocado de veras por la muerte, con sangre auténtica en vez de jarabe heroico en las venas; quienes pagaban sus cuadros desde la retaguardia lo consideraban poco práctico. Luego cómo relevo la fotografía. Tus fotos, Faulques. Y la de otros. Pero hasta eso perdió su honradez ¿Verdad? Mostrar el horror en primer plano ya es socialmente incorrecto. Hasta el niño que levantó las manos en la foto famosa del gueto de Varsovia le taparían hoy la cara, la mirada, para no incumplir las leyes sobre protección de menores. Además se acabó aquello de que sólo con esfuerzo puede obligarse a una cámara a mentir. Hoy, todas las fotos donde aparecen personas mienten o son sospechosas, tanto si llevan texto como si no lo llevan. Dejaron de ser un testimonio para formar parte de la escenografía que nos rodea. Cada cual puede elegir cómodamente la parcela de horror con la que decorar su vida conmoviéndose. ¿No crees? Qué lejos estamos, date cuenta, de aquellos antiguos retratos pintados, cuando el rostro humano tenía alrededor un silencio que reposaba la vista y despertaba la conciencia. Ahora, nuestra simpatía de oficio hacia toda clase de víctimas nos libera de responsabilidades. De remordimientos.


El veneno de la costumbre

junio 11, 2007

Tendría, nueve, diez años todo lo más. Escuché los ladridos de dos perros, uno más agudo que el otro, pero los dos por el tono eran de raza pequeña, seguidamente me vino la voz de la ama de uno de los perros. Levanté la vista para ver que sucedía, llamaba a su chucho con insistencia y con cada llamada le añadía una mayor desazón, evidentemente no le hacía ni caso y corría, jugaba, saltaba, se divertía con su acompañante de diversión. Un perro callejero, demasiado para una perra refinada de clase alta aposentada en familia bien, aunque eso a ella le traía sin cuidado. Lástima que su amo no pensase lo mismo.

Su ama desesperada ya de llamarla se vio socorrida por su hijo que ya calzaba los treinta y tantos, para alejar a su linda perrita de ese can de malas pulgas sin peligri. Yo hasta ese momento veía desde bastante lejos la escena con mas gracia que otra cosa, si se observaba no podías diferenciar quien era la ama de quien. La señora de su perra o la perra de la señora. Pero como decía llegó su hijisimo, lanzando gritos secos, fuertes hacia la perra, requiriendo su presencia de inmediato. En un momento estaba al lado de su mascota, gritándole a viva voz, su compañero aquella tarde de paseo observaba como yo la escena pero él desde una posición más cercana.

Él hijisimo se fue encabronando cada vez más al soltar nuevos improperios, la cogió de un fuerte y rápido movimiento por la cabeza. La levantó hasta que sus ojos estaban a la misma altura, el animal empezaba a lanzar aullidos de dolor, mientras la madre le decía que no le hiciera daño. Él haciendo oídos sordos a las indicaciones de su progenitora y con un: “ahora se te van a quitar las ganas” la estampó diversas veces contra el suelo violentamente sin soltarla. En los primeros golpes se escuchaban los quejidos, luego desaparecieron, en todo ese momento el otro perro primero ladró para posteriormente salir corriendo como alma que llevaba al diablo. La madre de la bestia humana gritaba amargada y desconsolada: “déjala, que la vas a matar animal”. Tras más de una quincena de repeticiones la soltó, yaciendo la perra el suelo. La miró, me acuerdo perfectamente de los cinco segundos que estuvo absorto con sus ojos en su mascota que terminaba de golpear brutalmente, se agachó, la recogió, la acarició y se la llevó con él y su madre detrás preguntando como una desquiciada ignorante ¿Si estaba bien? ¿Si estaba bien?

¿Yo? Intenté gritar y no pude, intenté andar, correr hacía el agresor y no pude, intenté gritar luego de rabia y no pude, intenté llorar y no pude. Me paralice, era miedo, pánico de ver el ser humano en su estado natural por primera vez, o por lo menos desde la primera en la que tenía el suficiente, poco o mucho, conocimiento para aseverarme de lo estaba sucediendo.

Con el tiempo he ido entendiendo, después de conocer cosas peores realizadas a perros y a seres humanos, después de acostumbrarme, que aquel cabrón hijo de puta no sea mucho peor que el resto de los que le acompañamos en este saco lleno de agujeros. Solo resultó ser la primera vez, quizás ese es el fallo, el acostumbrarse.


Escribir por escribir

junio 6, 2007

No son fechas para hablar de temas tediosos, por lo menos para un servidor. Prefiero dejarme el poco seso que me queda estos días en intentar terminar una carrera que da una nausea realmente acogedora, acogedora no por lo simpática sino por que te coge y ya no te suelta. Además ya están los políticos para cosas importantes, cómo la sexualidad de los Teletubbies o por otro si debe tener o no tener letra el himno nacional. Cuando digo himno nacional, me refiero al del de naciones de nacionalidades, no se me confundan ustedes en tan magno asunto.

En estas estamos, un ¿martes?, ¿miércoles?, no lo sé y no me apetece mover el ratón hacia la hora del ordenador, de buena mañana, bueno mentira, es ya la una y medía pasadas y digo venga Casshern que tienes al viejo Incertain1984 abandonado, eso es mentira, vaya no me digo a mi mismo Casshern, no estoy tan requemado, fíjense algunos en la doble acción de quemarse, aun tengo cierto aprecio por el nombre que me otorgaron mis padres con la bendición de un sacerdote. Después de tener dos días estresantes al máximo donde he dormido unas 8 horas en total, es justo tomarme la mañana libre ¿Y sobre que escribir? Pues la verdad no se me ocurre nada reseñable. Si, es raro que no hable lo de “la ETA”, que no hable de la última burrada de Aznar, por cierto ya sabemos porque se casó con Ana BOTELLA. Y demás asuntos pero como les comentaba el horno no esta para bollos, está para magdalenas bien blanditas ellas.

Así que les pasaré a hablar sobre cosas que a uno le gustan. La primera Deadwood, una grandiosa serie del viejo y lejano oeste de 1875, al más puro estilo “Sin perdón” o “Por un puñado de dólares”. Les recomiendo el uso de los famosos programas de P2P para poder ver las dos primeras temporadas. Hoy terminé de ver la segunda temporada, sencillamente insuperable. Gente sin escrúpulos que no les merece la pena contar para matar o ser matado. Guiones elaborados y una puesta en escena sin ningún reparo. Una sociedad que no es tan diferente a la actual, cambien caras, descripciones y obtendrán algo bastante familiar.

Por otro lado tenemos al amigo House donde en el último episodio de ayer, miren ahora me he acordado que hoy es miércoles, trataban de algo nuevamente interesante, ¿cómo puede vivir un médico después de errar en un diagnostico y de esta forma ocasionando la muerte del paciente? Aunque la serie va perdiendo poco a poco fuelle respecto a House, al personaje me refiero, gana con los otros personajes. Como a través de la personalidad de él afecta a los otros, como cambian su perspectiva respecto a temas de cualquier índole o sobre una conversación banal.

Les recomendaría alguna película pero todas las pocas que he visto son tan “buenas” que merece la pena no nombrarlas, alguna que otra incluso con un toque de lo más barroco que he visto en la pantalla. Por otro lado de música, Nine inch Nails me lleva desde hace dos semanas muy puesto y esta entrada ha tardado tanto en escribirse porque mucha gente da por saco… hay cosas que ni con sangre entran. Sean buenos y buenas.


Conociendo tu cuerpo II

mayo 21, 2007

¿Quieres sentarte en la silla?

No, gracias, puedo andar – Mientras de reojo miraba la recepcionista como se le abría la boca cuando me vio, pensé que chorreaba sangre y la mujer se quedo asustada.

Es por aquí. Acuéstate aquí Casshern. – me recuesto en la camilla y veo a las Maripilis.

De cuarenta echadas para el medio siglo uno de ellas pese a su pelo rubio largo tintado, sus largas uñas y su capa de maquillaje en la cara, la otra no era del otro mundo pero por lo menos tenía cierto aprecio por su profesión, se recogió el pelo, tenía las uñas bien cortas y con su voz aparentaba tranquilidad, la rubia tenia voz de pito.

¿Estas cómodo así?

Si – era mentira, quien coño esta cómodo con dos brechas en la cara, acostado en una mierda de camilla esperando a que lo cosan… pero el no, llevaría consigo más preguntas así que mentí como buena solución.

Ahora te vamos a limpiar las heridas para cosértelas.

Solo pude decir un vale agudo al recibir el agua oxigenada en la barbilla, hubiera dicho puta pero en tales condiciones no era cuestión de dejar libres mis pensamientos

¿Estas bien? – ahora me preguntaba la voz de pito. Si, de puta madre coño, ¡no me ves como disfruto! Pensaba mientras afirmaba con la cabeza.

Bueno ahora te vamos a coser… Juani (no se llama así) trae ese trozo de… – no sé que dijo – hazle un agujero y le tapamos todo menos donde vamos a coser, así será mejor.

¿tapar? – pregunté yo con voz acojonada.

Si, tranquilo – y me vi en un tris con un trozo de algo verde semitransparente tapándome la cara.

Estate quieto cariño – si yo intento estar quieto pero entre el daño que me haces y la mierda ésta que me está ahogando y me está entrando claustrofobia no es fácil coño. Mientras de la fuerza con que me cogía de la camilla, si llego a tener las manos libres soy capaz de quitarme la mierda de la gasa verde, casi me doblo la muñeca derecha.

Juani no debo soltar ahora ¿verdad?

Si, claro. Tu siempre con las tijeras apretadas hasta que pase todo el hilito.

Vale, vale es que tengo miedo de hacerle daño.

Yo ahí pensé seriamente que la palmaba, que se acababa, que me iba de visita al diablo por culpa de Juani y la rubia voz de pito que de vez en cuando soltaba una risita nerviosa

No quiero darle otro es que esta en muy mal sitio y no para de moverse – a estas alturas me costaba respirar porque cada vez que cogía aire, la puta gasa se me pegaba y estaba sudando otra vez como un cerdo.

Así esta bien, cierra.

Si ¿tú crees?

Si… oye bonico ¿tú cicatrizas bien?

Pues no me parto la cara todos los días pero creo que si, no lo sé.

Que gracioso eres, tu así, la risa no la pierdas nunca – Cerré los ojos al ver que iban a coser la ceja mientras imaginaba su muerte por una mala cicatrización.

La ceja fue decente, incluso fue bueno, no usaron la gasa esa al comprobar como me ahogaba, claro que a la pregunta ¿Y ahora cierro así no? Pues mi corazón se asustó un poco.

Bueno, ahora te curaremos los rasguños.

Me gire el pie derecho, por eso caí.

Solo tienes un rasguño – mientras me quitaba el calcetín.

Mi boca se abrió y pensé que estaba ante superwoman porque tenía rayos x en sus ojos, eso o que era gilipollas perdida.

Te vamos a pinchar para el Tétano y también un nolotil para que no sientas el dolor.

Vale, bien.

Luego posteriormente pasó la persona que me esperaba, le dijeron como debía de curarme y que no era nada… Nos dimos muchas gracias y muchos besitos – mentira – y me fui a mi casa, en cada paso que daba me dolía algo nuevo, estaba conociendo mi cuerpo.


Conociendo tu cuerpo I

mayo 20, 2007

Menuda hostia me he dado – dije mientras me daba la vuelta en el suelo y me sentaba.

¡Pero hombre! ¿Estas bien? Espera que voy avisar a ese de seguridad.

¡Tranquilo! ¡Tú tranquilo eh! sangras en la ceja y en la barbilla pero no es nada

Si estoy tranquilo – le dije mientras le miraba como me cogía del brazo con fuerza – no tengo roto nada.

Bien, bien. ¿señor tiene pañuelos? Voy a llamar para que venga la ambulancia y te lleve al centro de aquí.

Asentía con la cabeza al de seguridad, mientras por el rostro sentía la sangre caer hasta llegar a mis labios.

¿quieres sentarte en los escalones?

Si

Venga ven yo te cojo, deja, deja… – hijoputa si yo te dejo pensé pero me vas a desmontar.

¿Estás bien?

Si, creo… – Al levantar la vista ya vi caras conocidas – ¿y las gafas?

Ya viene hacía aquí la ambulancia – el de seguridad con testosterona alta otra vez – ¿Quieres sentarte en el banco, a la sombra?

Vale, estaré mejor – a esas horas ya notaba la leve quemadura del pecho y la torcedura del tobillo que propicio la caída por las escaleras, unos doce escalones.

Va, te cojo – otra vez el fuerte apretón en el brazo y estirada a posterior

Suélteme – coño que me hacía más daño él que la propia leche que me había dado, hizo caso omiso a la orden.

Mira está roto el cristal y la patilla doblada – era un compañero de clase – te las guardo en la mochila ¿vale?

¿alguien tiene agua? ¿pañuelos? – seis, ocho manos me limpiaban una y otra vez la sangre que salía.

Ya esta aquí el coche, ahora te miran y te llevan para curarte.

Me están esperando allí – indicando con la mano donde – Jacinto (no se llama así) tu que conoces el coche ves y díselo…

Yo te acompaño

Y yo

Y se fueron en busca del coche, mientras las ATS me examinaban, el segurata me decía tranquilo cada cinco segundos y de ello me puso nervioso. Había un bonito círculo de amigos, conocidos o mirones mirando como sangraba como un cerdo en el día de la matanza. Menos de cinco minutos pasaron para que estuviera en el centro de salud y como no podía ser de otra forma, muy, muy cuco es de construcción.

En la segunda entrega llegará lo mejor, cómo me cosieron, toda una experiencia digna de ser contada. Y recuerden, todo parecido con la realidad, es eso, realidad.


Pariendo o casi

abril 30, 2007

Iba a escribir hoy sobre una maravillosa danza, la danza de la muerte en el agua, me serviría de metáfora para explicar una de esas cosas que tanto os gustan y a la vez tanto desalientan, también porque no decirlo tanto me pone escribir, pero… estoy pariendo, bueno exagero un poco, más estaré casi a la altura de nuestra querida Leti.

La causa es una tortícolis que me tiene noqueado todo el día, que para escribir estas pobres de literatura líneas me las veo y me las deseo con el mismo Caín y sus ovejas robadas. Así que añadir que sigo vivo, si bien no sé por cuanto y les dejo con unos minutos musicales. Cuídense y quiéranse que yo no lo hago.


Cat Power – He war

Radiohead – Talk show host